Del modelo educativo tradicional (presencial), a la modalidad a distancia y virtual



El concepto de educación es muy amplio y en los últimos años se ha enfatizado en centrar la atención en el alumno (aprendizaje), más bien que en el profesor (enseñanza), partiendo de sus gustos, intereses, habilidades, inteligencias, etc. con tal de formar un individuo capaz de aprender, hacer, convivir y ser (Competencias para la vida).


Frente a los cambios, en cuanto a tecnología se refiere, no podemos permanecer inmóviles, sin embargo, no se han utilizado como debieran para lograr aprendizajes en los individuos, más bien se han utilizado para reemplazar al maestro o extender su alcance para aquellos con pocas posibilidades de estudiar, es decir, la simple transmisión-instrucción y recepción de conferencias por la televisión en canal abierto o en circuito cerrado y con apoyo de redes computacionales.

Sí se ha dado un cambio pero ha sido amplificativo, más no un cambio transformativo, una enseñanza virtual, mas no un aprendizaje real, ni una educación virtual real. Desafortunadamente, muchas veces  las TI se han utilizado para replicar los métodos ineficaces que limitan el aprendizaje en las aulas presenciales propiciando una educación desmotivante y deshumanizante.



Es por esta razón que no debemos separar lo virtual de lo real al contrario la educación virtual, puede ser una opción valiosa, atractiva y real, cuando fomente transformaciones reales. No lograr lo que parece un aprendizaje que dura solamente para la sustentación de un examen “transformación virtual”,  más bien  una transformación que alcance lo real, que logre aprendizajes (duraderos) y que le sean útiles para el resto de la vida, conservando nuestra realidad humana.



¿Cómo lograr un aprendizaje real?
  • Crear significados de experiencias propias.
  • Involucrar la negociación interna y la social
  • Reconocer la individualidad
  • Promover la integración de diferentes realidades en la realidad virtual
  • Generar oportunidades de integración,  diálogo, negociación, interacción, participación, conversación, trabajo en equipo, trabajo colaborativo, de contribución social y humana, entre alumnos.
  • Relación virtual permanente entre alumno-maestro
  • Respetar intereses, necesidades y formas de aprender
  • Dar libertar de elegir lo que el alumno quiere aprender

La tecnología educativa debe  compensar la ausencia de la interacción social del aula presencial y tiene que propiciar el aprendizaje real; bien utilizada, con la participación y el diálogo necesario entre alumno-maestro, alumno-alumno, para una eficaz construcción de la realidad. 
Con lo mencionado anteriormente se pretende establecer una tecnología educativa capaz de hacer el aprendizaje más efectivo, más individualizado, más colaborativo, más centrado en el alumno, más motivacional, más activo, más independiente, más reflectivo, más reflexivo y más analítico.

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